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miércoles, marzo 29, 2017

El director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder, ha cuestionado la forma en la que, en todo el mundo, se ha gestionado la crisis económica, a la vez que ha advertido de que el desempleo seguirá creciendo. "Cada año hay y habrá más parados en el mundo y eso tiene consecuencias dramáticas", ha señalado Ryder, que ha abogado por el diálogo social y por poner "el empleo" en el centro de las políticas porque supone mucho más que una forma de ganar dinero, "dar sentido a la experiencia humana".

Por: www.abc.es
Sobre el futuro, ha animado a no caer en el "determinismo tecnológico" y a pensar en el empleo de otra forma pero respetando las relaciones creadas.

Para dar trabajo en todo el mundo en el futuro, ha explicado, habría que crear 40 millones de nuevos puestos de trabajo cada año y "eso no es posible". Frente a esto, ha señalado otras vías como compartir el trabajo o apostar por garantías de ingresos universales.

Ryder también ha insistido en la necesidad de reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres, que en todo el mundo es del 23%. "Las mujeres trabajan los viernes gratis", ha ejemplificado.

Y sobre la situación política global, ha insistido en que el Brexit "fue un error" y en que hay estar atentos a las decisiones de Estados Unidos.

En su presentación a Ryder, la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha subrayado también la importancia de solucionar los problemas "siempre buscando consensos" y ha apuntado que los datos de marzo volverán a mostrar que en España "el empleo ha llegado para quedarse".

Dejar espacio al diálogo social
Por otro lado, Ryder, ha considerado, en referencia a la directiva europea sobre la estiba, que Europa comete un error si no deja el espacio necesario para el diálogo social en cada país.

En un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Forum, Ryder ha evitado pronunciarse directamente sobre el conflicto que se vive en España, pero sí ha mandado un mensaje sobre la importancia de dejar espacio al diálogo social en cada país.

"Si Europa no deja abiertos los espacios para que el diálogo social nacional tenga sentido, comete un error", ha apuntado Ryder, que ha bromeado que, en su vida sindical, aprendió "a no meterse con los estibadores".

"Los españoles han sido muy europeístas y siguen siéndolo (...) y yo me pregunto si Europa ayuda a España o no", ha añadido de forma más general.

domingo, marzo 19, 2017

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Walk Free Foundation se han propuesto averiguar la magnitud de la esclavitud moderna a nivel global debido al hecho de que hay 21 millones de mujeres, hombres, niñas y niños que viven en condiciones de esclavitud.

Por: www.almomento.mx
La meta es adoptar medidas para erradicar las diferentes formas de esclavitud, entre ellas la trata de personas, la servidumbre y el trabajo forzoso, entre otras. Ya que hoy en día hay más personas en situación de esclavitud que en cualquier otro periodo de la historia, 3 de cada 1000 personas en el mundo viven en esa situación, según el organismo internacional.

Dicha investigación servirá también para evaluar el progreso de la Meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y tendrá como objetivo erradicar el trabajo forzoso, eliminar otras formas de esclavitud y poner fin al trabajo infantil para 2025.

OIT y Walk Free Foundation contarán para la investigación con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y se realizará por medio de miles de entrevistas personales que arrojarán datos sobre ese flagelo, desglosados por región, género y grupo de edad.

En junio de 2014, gobiernos, empleadores y trabajadores reunidos en la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT (CIT) decidieron dar un nuevo impulso a la lucha mundial contra el trabajo forzoso, incluidas la trata de personas y las prácticas análogas a la esclavitud.

Fue adoptado entonces el Protocolo de 2014 relativo al Convenio sobre el trabajo forzoso así como los instrumentos internacionales que proporcionaban una orientación específica sobre las medidas de prevención, protección y acciones jurídicas y de reparación que han de adoptarse para eliminar todas las formas de trabajo forzoso.

Según la OIT, el trabajo forzoso puede ser impuesto a adultos, niñas y niños por las propias autoridades estatales, empresas privadas o individuos, y se encuentra en todos los tipos de actividades económicas, como en el trabajo doméstico, en la construcción, agricultura, manufactura, explotación sexual, mendicidad forzada, y en todos los países.

La definición del trabajo forzoso, según la OIT, abarca las prácticas tradicionales como las secuelas de la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud y las diversas formas de servidumbre por deudas. Pero ahora hay nuevas formas de trabajo forzoso, que han hecho su aparición en décadas recientes, como la trata de personas, también llamadas “esclavitud-moderna”, cuyas víctimas viven en condiciones de vida sin dignidad humana.

Diversos indicadores pueden ser utilizados para determinar cuando una situación equivale a trabajo forzoso, como la limitación de la libertad de movimiento de los trabajadores, la retención de los salarios o de los documentos de identidad, la violencia física o sexual, las amenazas e intimidaciones, o deudas fraudulentas de las cuales los trabajadores no pueden escapar. Además de ser una violación grave de los derechos humanos, exigir trabajo forzoso también constituye un delito penal.

Por otra parte, el Director General de la OIT, Guy Ryder, destacó que la evaluación será esencial para dotar de un uso eficaz a las políticas y recursos en la lucha contra la esclavitud moderna.

Los resultados de la pesquisa se presentarán del 14 al 16 de noviembre en Buenos Aires durante el marco de la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil.

jueves, octubre 27, 2016

¿Chile respeta los convenios suscritos ante la OIT? Un grupo de sindicatos considera que no, por lo que decidieron iniciar acciones ante el organismo internacional, a fin de obligar al país a armonizar su legislación con los textos firmados.

Por Felipe Menares Velásquez para www.sindical.cl
El pasado 10 de junio, la Central General de Trabajadores del Perú, en representación de los sindicatos chilenos afiliados a la Federación Sindical Mundial (FSM), presentó una queja en la sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, Suiza. El recurso incluye 19 casos que buscan graficar cómo el Estado chileno ha incumplido los convenios 87 sobre libertad sindical, 98 sobre derecho a negociación colectiva, 151 sobre relaciones de trabajo en la administración pública, 145 sobre los representantes de los trabajadores y 103 sobre la protección de la maternidad. Todos los convenios han sido ratificados por Chile.

La mayoría de los casos presentados por la FSM involucra a empresas privadas, algunas con notoria presencia pública, como Ceresita y la cadena de gimnasios Pacific Fitness. Sin embargo, hay otros que implican directamente al Estado, a través de instituciones como la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), y a los tribunales de justicia.

“Chile ratificó los convenios el año 1999 y nosotros entendemos que el Parlamento dio su aprobación, por lo tanto, los convirtió en ley de la República, pero solo con el objeto de aparentar ante el mundo que ellos eran respetuosos de las normas y poder ser aceptados en la OCDE. Al final, fuimos la moneda de cambio para que la OCDE autorizara la entrada de Chile para exportar sin ningún tipo de dificultades al resto del mundo”, señaló José Ortiz, dirigente sindical chileno y vicepresidente de la FSM.

Para Miguel Salinas, presidente del Sindicato Interempresa Santiago Norponiente, uno de los suscriptores de la queja, “el Estado chileno está en una situación de prevaricación, es decir, conociendo la ley, la administra perjudicando a un tercero, en este caso, a los trabajadores”.

El objetivo de la queja es solicitar la designación de una Comisión Encuesta, en virtud del artículo 26 de la Constitución de la OIT, que señala que una vez recibida la reclamación por incumplimiento de un convenio ratificado, el Consejo de Administración puede comunicarse con el gobierno contra el cual se presenta el requerimiento.

Por el contrario, si el Consejo no considera necesario establecer la comunicación o, una vez realizada, no recibe respuesta, puede nombrar una Comisión de Encuesta, instancia que estudiará el asunto.

Los artículos 27 y 28 de la Constitución de la OIT establecen que si el Consejo de Administración decide someter la queja a una Comisión de Encuesta, las partes involucradas tienen la obligación de poner a disposición todas las informaciones relacionadas con los objetivos perseguidos en el caso. Después de examinar los antecedentes, la Comisión elabora un informe con recomendaciones y plazos para su aplicación.

En este sentido, José Ortiz comenta que los sindicatos presentes en la queja buscan que “la legislación chilena se ponga en armonía con los convenios internacionales y que se repare el daño causado a los sindicatos ramales (interempresa) y a miles de trabajadores que están siendo golpeados”.

Según indicó Ortiz, los documentos ya fueron enviados al Consejo de Administración de la OIT. “En este momento, están en el proceso de comunicarle a Chile la presentación de la queja formalmente y a fines de octubre se reúne el Consejo, que debería designar a tres personas para tratar el tema en concreto y venir al país”, agregó. Anteriormente, había comentado a La Tercera que en 2017 habrían novedades respecto de la Comisión de Encuesta.

El gobierno, por su parte, reaccionó el mismo 10 de junio en el marco de la Conferencia Internacional del Trabajo. Pablo Lazo, Agregado Laboral de Chile ante los Organismos Internacionales en Ginebra, declaró que “Chile valora y tiene el mayor respeto por el ejercicio democrático que significa el control normativo de los órganos de la OIT. No obstante, estos mecanismos deben ejercerse con ponderación y, por esta razón, lamentamos por inoportuna esta solicitud de una Comisión de Encuesta en esta ocasión. Sin embargo, haremos nuestros argumentos más detallados cuando conozcamos en detalle su fundamento”.

Sin embargo, el reclamo de los trabajadores apunta al compromiso presidencial del actual gobierno, expresado en el programa elaborado para la candidatura de Michelle Bachelet, en el cual se expresa la intención de avanzar en el respeto a los convenios suscritos por Chile. A continuación el extracto que habla sobre la materia:

“El año 2000, entró en vigencia el Convenio OIT N° 87 sobre Libertad Sindical y la Protección del Derecho de Sindicalización, ratificado por el Congreso Nacional. El país ha sido notificado en distintas oportunidades tanto por la OIT (2008 y 2012) como por Naciones Unidas (2004) en cuanto a que la norma laboral de los reemplazos durante la huelga constituyen un incumplimiento de este convenio y de la libertad sindical. Avanzaremos en el respeto a la libertad sindical conforme a las normas y convenios que Chile ha ratificado en materia laboral”.

¿Cuáles son los convenios que estarían siendo incumplidos?

El documento presentado por la FSM denuncia el incumplimiento de cinco convenios suscritos por el Estado ante la OIT, como el convenio 103, sobre la protección de la maternidad, ratificado en 1994. El texto aplica para las mujeres trabajadoras de todos los sectores productivos, incluidas las asalariadas que trabajan en su domicilio. Estipula que las mujeres tienen el derecho a un descanso por maternidad, mínimo de 12 semanas, de las cuales una porción debe ser después de la fecha del parto. También protege su derecho en caso de enfermedad o ante algún imprevisto en el embarazo. Asimismo, cautela el derecho a la lactancia.

El convenio 87, sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, dice que empleadores y trabajadores tienen el derecho a constituir libremente las organizaciones que estimen conveniente, con sus estatutos y representantes. A su vez, establece que estas organizaciones pueden asociarse entre sí y con otras organizaciones internacionales. Fue ratificado por Chile en 1999.

El convenio 98, sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, también fue ratificado en 1999. Este tratado establece que los trabajadores no pueden ver afectado su empleo por participar de una organización sindical. También rechaza cualquier tipo de injerencia externa dentro de las organizaciones de trabajadores, como por ejemplo, el financiamiento hecho por empleadores hacia alguna organización.

A su vez, promueve el uso de procedimientos que faciliten la negociación voluntaria entre trabajadores y empleadores, con el fin de llegar a contratos colectivos que reglamenten las condiciones de empleo.

Ese mismo año, Chile ratificó el convenio 135, sobre los representantes de los trabajadores. El texto señala que deben estar protegidos de acciones que puedan perjudicarlos por su condición. También establece que las empresas deben disponer que dichos representantes cuenten con las facilidades para desempeñarse eficazmente en sus funciones.

En el año 2000, Chile ratificó el convenio 151, sobre las relaciones de trabajo en la administración pública, que busca proteger la libertad de sindicación de los empleados públicos y su independencia respecto de la autoridad. De igual modo, promueve el uso de la negociación entre la autoridad y las organizaciones de empleados públicos acerca de las condiciones de trabajo. En caso de conflicto, el convenio sugiere procedimientos como la mediación, la conciliación y el arbitraje, de modo que inspiren la confianza de las partes.

Estado bajo la lupa

El caso número 16 del escrito presentado a la OIT denuncia los perjuicios sufridos por las manipuladoras de alimentos que se desempeñan para empresas concesionarias de los servicios de alimentación de escolares.

El problema se originó luego de la firma de un protocolo de acuerdo el 29 de agosto de 2014, suscrito por la Junaeb y representantes de las trabajadoras, entre ellas, la Federación Nacional de Manipuladoras de Alimentos PAE PAP (FENAMA), que reúne a cerca de 15 mil miembros, según se indica en el documento.

Las trabajadoras demandaban un aumento de sus remuneraciones, el pago mensual de una gratificación garantizada y el reconocimiento de enfermedades profesionales.

Ante esto, el acuerdo estipuló que las próximas licitaciones incorporarían la exigencia de que oferentes de la licitación consideren una asignación especial y permanente, “Bono Manipulador/a de Alimentos PAE/PAP”, que debía ser de $67.500 como mínimo. Si ofrecían más, tendrían mejor puntaje en el proceso.

Se acordó que las bases futuras contemplarían 3 bonificaciones especiales en el año (inicio año escolar, fiestas patrias, navidad), por un mínimo de $13.000 cada una y máximo de $150.000. Además se aprobó que habría mayor puntaje para las ofertas con bonos más elevados.

También se convino como “criterio de evaluación técnica” de las ofertas, la modalidad de pago de gratificaciones, donde el mayor puntaje sería para empresas que ofrezcan “gratificación garantizada”, que no depende de la existencia de utilidades.

Por último, se respaldó que el protocolo regiría para la totalidad de nuevas licitaciones y para aquellas que no estaban en proceso de renovación, se efectuaría una modificación en los contratos de las trabajadoras.

Las manipuladoras denuncian que no se cumplió el compromiso de entregar mayor puntaje técnico a los oferentes que pagaran gratificación garantizada. Tampoco se habría efectuado la modificación de contratos y por lo tanto, las trabajadoras de empresas que no debían renovar la licitación se quedaron sin los $67.500, comprometidos en el primer punto del protocolo de acuerdo.

A esto se suman los reclamos relacionados con que algunas empresas concesionarias no cumplieron con las modalidades de contratación, el pago de beneficios y que habrían excluido a algunas trabajadoras sindicalizadas.

El documento de la queja señala que las empresas “han establecido una lista negra de dirigentes sindicales en este sector, las que fueron expulsadas simplemente por haber sido dirigentes sindicales, siendo manipuladoras del programa no se le escrituraron contratos por parte de las empresas que reemplazaron producto de la licitación del 2015, a las empresas que antes prestaban los servicios de alimentación a los escolares”.

“Esta acción de separar de su empleo, o no escriturar contrato con la empresa que continua con las labores habituales, a las dirigentas sindicales y/o trabajadoras con fuero maternal, se ha convertido en una practica de persecución legal a las actividades sindicales, amparadas por el Estado, constituyen violaciones del Convenios 135, en el caso de la dirigentas sindicales y una violación del Convenio sobre protección de la maternidad, en el caso de las trabajadoras con fuero maternal, se lee en el material expuesto en junio de este año.

¿Gimnasio sin trabajadores?

El caso 13 aborda la situación de los trabajadores de Empresa Pacific Fitness (cadena de gimnasios), quienes se sumaron al Sindicato Interempresa de Trabajadores Santiago Norponiente en 2012. Cuando iniciaron el proceso de negociación colectiva, la empresa no respondió a la propuesta de contrato colectivo presentada por el sindicato, por lo que se inició un proceso en tribunales, concluyendo con el rechazo a la demanda realizada por los trabajadores.

En una nueva acción en tribunales, el sindicato interpuso una demanda laboral por práctica antisindical en negociación colectiva y subterfugio laboral en contra de la empresa Pacific Chile Ltda. y las demás sociedades conexas. Los demandantes buscaban que se declararan prácticas desleales en negociación colectiva y que todas las razones sociales constituyeran una sola unidad económica.

El sindicato señaló que el empleador se había negado a celebrar contratos de trabajo con sus trabajadores, disfrazando la relación laboral en una especie de “contrato de arriendo” del espacio del gimnasio, para que su personal de entrenamiento y acondicionamiento físico “preste sus servicios” a los clientes del empleador. Por esto solicitaron que se declare que los trabajadores del sindicato se encontraban sujetos a una relación laboral con la denunciada.

Las empresas asociadas que respondieron a la demanda solicitaron que se declare que no existía relación laboral, tampoco unidad económica de las empresas y que no se ha incurrido en prácticas antisindicales.

El Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago determinó que la demanda no individualiza a los trabajadores que dice representar el sindicato, ni el lugar de trabajo en que desempeñan sus servicios, ni las fechas de inicio de la relación laboral y remuneraciones. Por lo tanto, rechazó la demanda y se condenó en costas a la parte demandante.

Según indicó Miguel salinas, presidente del Sindicato Interempresa Santiago Norponiente, que representa a casi 5 mil trabajadores, en los gimnasios de la cadena Pacific “hubo rotación de personal. La verdad es que las personas que estaban dispuestas a luchar fueron echadas y, en este minuto, están realmente desamparados”.

“Cuando uno no es escuchado…” 

José Ortiz, vicepresidente de la FSM, espera que la OIT avance en la resolución de los problemas presentados en la queja. Sin embargo, va más allá, en caso de que Chile no adopte las medidas necesarias para compensar el perjuicio generado con la violación de los convenios internacionales. “Si el gobierno chileno no se allana a resolver este problema, la OIT tiene que llevar el caso a la Corte Internacional de la Haya”, indicó.

Para Miguel Salinas, el problema pasa por las falencias de los tribunales de justicia. “Yo creo que en Chile no hay justicia para los trabajadores. Los tribunales lo que más hacen es conciliar, pero sobre la base de una luca más o una luca menos. No se crea una jurisprudencia de derecho. A nosotros nos interesa que estas cosas no se vuelvan a repetir”, sostuvo.

Para el vicepresidente de la FSM la acción ante la OIT representa una salida ante los oídos sordos de la institucionalidad chilena. “Cuando uno no es escuchado, tiene el legítimo derecho de usar sus herramientas de hecho y derecho”, puntualizó.

lunes, septiembre 05, 2016

El número de trabajadores migrantes aumenta rápidamente. En la región hay corredores migratorios por donde circulan personas que enfrentan la informalidad y la desprotección. Es urgente abordar la dimensión laboral de las migraciones, dijo el Director Regional de OIT en México.

MÉXICO – Durante los últimos cinco años el número de trabajadores migrantes que habitan en América Latina y el Caribe subió de 3,2 a 4,3 millones, y muchos más transitan por corredores migratorios rumbo a otros lugares del mundo, lo cual plantea desafíos y oportunidades que deben ser abordadas con urgencia, plantea un nuevo informe de OIT.

Los latinoamericanos también transitan corredores hacia otras regiones. De un total de 45 millones de migrantes en Estados Unidos, más de 21 millones son de América Latina. En España casi 1,3 millones de extranjeros que residen allí provienen de América del Sur, según fuentes citadas en el informe.

El estudio sobre La migración laboral en América Latina y el Caribe  que presentó la OIT identifica y analiza “un complejo sistema” de 11 corredores principales de movimiento de trabajadores, 9 de ellos intra-regionales sur-sur entre países de la región, y los 2 principales extra-regionales, sur-norte, hacia Estados Unidos y España.

Según el informe este sistema de corredores evoluciona en forma permanente debido a “cambios en la interdependencia económica y en los mercados de trabajo” y se ha venido expandiendo en volumen, dinamismo y complejidad.


José Manuel Salazar-Xirinachs, Director Regional de la OIT para América Latina y Caribe al presentar el informe en la capital mexicana.
“La búsqueda de oportunidades de trabajo es sin duda la principal motivación de las migraciones. Sin embargo, en las políticas migratorias predomina un enfoque dominado por un paradigma de control de fronteras y seguridad nacional, y a menudo no contemplan en forma adecuada la dimensión laboral”, dijo el Director Regional de OIT para América Latina y el Caribe, José Manuel Salazar.

Además, al interior de los países “existe un claro divorcio entre las políticas de empleo y las políticas de migración laboral, y ahora es más urgente que nunca que se complementen”, dijo Salazar. 

Agregó que “hoy en día son pocos los países de la región que no forman parte de movimientos migratorios, ya sea como países de origen, tránsito o destino.” 
Un desafío dinámico

De un total de 232 millones de migrantes en el mundo en 2015, 150 millones son trabajadores migrantes, equivalente a 64% según datos de la OIT al nivel global. 

27% (41 millones aproximadamente) de esos trabajadores viven en las Américas, 37 millones en América del Norte y 4.3 millones en América Latina y el Caribe. 

“Sin duda es un fenómeno complejo, la región además de tener países de destino de trabajadores migrantes, tiene países de tránsito y de origen de migraciones hacia otras regiones, todo lo cual plantea desafíos y a menudo genera inquietud e incluso malestar, pero no cabe duda que también hay oportunidades que deben ser aprovechadas”, dijo el Director Regional de OIT.

Según dijo Salazar, la OIT propone la urgencia de tener una migración laboral bien manejada, y con buenos mecanismos de gobernanza, y bien vinculada con las necesidades y dinámicas del mundo del trabajo. “Si la migración laboral es bien manejada permite mantener y aumentar un crecimiento económico inclusivo en los países de destino y reducir la pobreza en los países de origen”. 

El estudio destaca que los 11 corredores analizados “están en un constante rediseño de rutas, de las formas de intermediación y reclutamiento, sistemas de transporte, prácticas de coyotaje, a causa de los propios cambios en los mercados de trabajo”, dijo Salazar.

Asuntos relacionados con la gobernanza de las migraciones, con el medio ambiente y el clima, y por supuesto con la inestabilidad política y social, también afectan los flujos en estos corredores migratorios, agregó.

El nuevo informe de la OIT destaca varias características comunes en los corredores: la feminización de la migración laboral pues las mujeres son más de 50%, la alta proporción de trabajadores migrantes en situación irregular, la alta proporción de trabajadores migrantes en la economía informal, el bajo acceso a la protección social, y las con frecuencia deficientes condiciones de empleo así como el hecho de que un número importante de ellos sufre abuso, explotación y discriminación.
Se necesitan mejores estrategias

“Hicimos este informe para presentar un diagnostico lo más actualizado posible de acuerdo con la información disponible, que es poca, con el fin de analizar las debilidades y desafíos de las políticas públicas y de gobernanza de los principales corredores migratorios en América Latina y el Caribe”, explicó Salazar.

El informe destaca que hay vacíos y fragmentación en los acuerdos migratorios regionales, que existe un débil enfoque laboral y de derechos en la institucionalidad y la gobernabilidad migratoria, y falta de coherencia entre políticas migratorias y políticas de empleo.

El informe argumenta que los actores del mundo del trabajo, incluidos Ministerios del Trabajo y las organizaciones de empleadores y de trabajadores, deben tener participación más activa en la elaboración de estrategias de migración. También alerta que hay insuficiente participación de los trabajadores migrantes en procesos de sindicalización y negociación colectiva.

Las líneas de trabajo y acción que la OIT propone para la región de América Latina y el Caribe incluyen:
Promover una migración regular, segura y equitativa
Promover formas de contratación justas
Mejorar las condiciones laborales de los trabajadores migrantes y su formalización
Promover una mejor gobernabilidad de las migraciones y un más sólido diálogo social en esta materia
Recurrir a un enfoque de derechos al abordar el tema de las migraciones
Fortalecer los vínculos entre políticas de empleo y políticas de migración laboral
Promover un enfoque de género, de protección a la niñez migrante y de prevenir el trabajo infantil migrante
Sensibilización sobre la contribución de los trabajadores migrantes al desarrollo
“Sin duda que se trata de un desafío de grandes y múltiples dimensiones, y es clave también mejorar las estadísticas y la información sobre esta realidad, porque hay muchas lagunas, datos sin actualizar… Y en cambio la gente se sigue moviendo sin parar”, dijo el especialista regional de OIT en migraciones, Guillermo Dema.

El Director Regional de la OIT destacó que “la historia nos enseña que nada puede detener los flujos migratorios, ni las cercas ni los muros, también sabemos que no es fácil para las sociedades de destino acostumbrarse a la llegada de los trabajadores, pero tenemos que saber aprovechar las oportunidades y el potencial que representan los recursos humanos para todas nuestras sociedades”.