lunes, diciembre 19, 2016

El empleo ya no es la tradicional semana de 40 horas de trabajo

Luego de escribir una columna sobre el indicador, varios lectores escribieron preguntando si hasta ese indicador no podría estar exagerando la salud del mercado laboral, dado que son más las personas que trabajan media jornada, que tienen múltiples empleos o que se ganan la vida con trabajos independientes.


Por: www.elmostrador.cl
El índice de desempleo ha bajado a 4,6 por ciento, lo que suena muy bien. Sin embargo, la tasa de desempleo no contabiliza a las personas que han renunciado a buscar trabajo, motivo por el cual la proporción empleo-población, en especial en el grupo de “edad central”, quienes tienen entre 25 y 54 años, podría ser un indicador más preciso de la salud del mercado laboral.

Luego de escribir una columna sobre el indicador, varios lectores escribieron preguntando si hasta ese indicador no podría estar exagerando la salud del mercado laboral, dado que son más las personas que trabajan media jornada, que tienen múltiples empleos o que se ganan la vida con trabajos independientes.

En lo relativo al trabajo de media jornada, tenemos cifras muy buenas.

Sí, el porcentaje de quienes trabajan media jornada (menos de 35 horas semanales) pero dicen que trabajarían a jornada completa si pudieran hacerlo es más alto que en cualquier otro momento entre 1995 y 2008. Sin embargo, a esta altura en una expansión económica que ya lleva siete años, no es mucho mayor, mientras que el porcentaje de trabajadores de media jornada voluntarios es menor que a fines de la década de 1990. Contabilizar a quienes trabajan media jornada, entonces, hace que la situación del empleo se vea algo más débil, pero no demasiado.

¿Qué hay de los que tienen tres empleos para sobrevivir, o de los que subsisten con trabajos temporarios como conducir para Uber o hacer recados para TaskRabbit? Se trata de un gran rompecabezas que ya llevo varios años tratando de resolver. Según datos de la publicación mensual Current Population Survey usados en el cálculo del índice de desempleo y de la proporción empleo-población, no ha habido un aumento del múltiple empleo ni del trabajo por cuenta propia como porcentaje del empleo total.

Eso podría estar más relacionado, sin embargo, con las limitaciones de las preguntas de la encuesta que con la realidad del mercado laboral. Otro sondeo realizado el año pasado para los economistas Lawrence F. Katz y Alan B. Krueger determinó lo siguiente:

El porcentaje de trabajadores que tiene acuerdos laborales alternativos –definidos como trabajadores de agencias de empleos temporarios, trabajadores por contrato, de guardia, contratados, contratistas independientes o freelance- pasó de 10,1 por ciento en febrero de 2005 a 15,8 por ciento a fines de 2015.

Se trata de un gran salto, e indica un cambio respecto de empleos más seguros a empleos más precarios, otro indicio de que el mercado laboral podría no ser tan robusto como indicarían el índice de desempleo y hasta la proporción empleo-población. Aquí parece haber dos fenómenos distintos, si bien no del todo independientes.

Al parecer, habría dos fenómenos aquí:

Salida de la fuerza de trabajo. El porcentaje de hombres de edad central que tiene empleo o lo busca de forma activa viene declinando desde hace décadas, de más de 97 por ciento a mediados de la década de 1950 hasta un bajo nivel récord de 88 por ciento en 2014. La participación en la fuerza de trabajo de las mujeres de edad central creció durante la mayor parte de ese período, pero se ha reducido a partir de 2000. La participación ha aumentado en los últimos 12 meses, sobre todo en el caso de las mujeres, pero es muy prematuro decir si eso constituye una reversión de la tendencia.

La lucha por subsistir. Como señalé antes, a ese respecto los datos son ambivalentes, pero más gente parece estar realizando trabajos que no se corresponden con la definición de un empleo convencional de jornada completa. Con frecuencia lo hacen como complemento de un empleo convencional, no como reemplazo de éste. El motivo podría ser que su empleo convencional no les proporciona un ingreso suficiente o que no parece brindar seguridad suficiente como para depender por completo de éste. Para algunas personas seguramente se debe también a que el mercado laboral ofrece ahora más oportunidades de trabajo no convencional más gratificante en el plano de la remuneración. Sin embargo, tiendo a pensar que se trata de una minoría.

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